martes, 31 de diciembre de 2013

Año nuevo

Los rituales de fin e inicio de año siempre me han parecido entretenidos. Están los más populares como las doce uvas o los calzones rojos y amarillo. Hay otros quizá menos conocidos como sacar las maletas o regar el patio. Sin embargo, lo que me parece más curioso es la idea que tienen muchas personas de que el modo en que inicien el año será determinante para el cómo vivan el resto.

Personalmente no creo que un momento tan corto determine un periodo tan largo de tiempo y, en ese sentido, considero que es demasiada la importancia que se le da al inicio del año. No quiero caer, sin embargo, en la apatía y la amargura y decir que éste es un día como cualquier otro. Definitivamente no lo es. Pocas fechas son capaces de reunir y unir a las familias como ésta. Creo que es importante porque nosotros hacemos que sea una fecha especial con nuestra convivencia con los demás.

Ésta noche cenaré con mi familia y pasaremos un buen rato. Quizá coma mis uvas y brinde con sidra. Abrazaré a los que estén conmigo cuando suenen las doce campanadas y aunque no estemos juntos al inicio, no significa que así será todo el año. De hecho, creo que no habrá algo que nos separe.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Cercanía virtual

Me sorprende la falsa sensación de cercanía y contacto con la gente que me produce el internet. Hace no mucho había ocasiones en que creía haber hablado con algunas personas acerca de un tema cuando en realidad lo había leído en alguna red social. Había cosas que daba por hecho que todos sabían de mí porque lo había compartido en facebook o lo había tuiteado. Incluso esperaba que las personas supieran cómo me sentía en base a mi actividad en estas redes.

Se supone que hay ventajas en esto. Puedo estar en contacto con mis amigos y familiares que viven lejos. Se supone que internet reduce, de algún modo, la distancia con mis seres queridos. Se supone que nos mantiene conectados sin importar dónde estemos. 

Quizá soy de esos a los que nada les parece pero creo que esta cercanía virtual empeora la situación. En el pasado podía olvidarme de las personas que no tenía cerca. Estar al tanto de lo que pasa en sus vidas es, en muchos casos, tan solo un constante recordatorio de que no estoy con ellos. Se me presentan imágenes de momentos que no podemos compartir. Sólo me hace extrañarlos más.

Por el momento debo contentarme con la certeza de que pronto nos volveremos a ver.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Cuando sea grande

Pensar en mi futuro es algo que hago con cierta frecuencia y siempre me hace sentir raro. Es una combinación entre esperanza y miedo. Mayormente es pura incertidumbre pero hay otras cosas que no puedo describir del todo. Casi siempre considero un sólo aspecto de mi vida, aquel en el que esté más concentrado en ese momento.

Creo que estas reflexiones me han acompañado desde que soy un niño. Recuerdo que estando en el kínder, por ejemplo, me visualizaba como un abogado. Vestiría siempre de traje y una gabardina encima, cargando mi portafolio de piel al trabajo, que no sabía en qué consistía. Esas imágenes me hacían sentir bien, como si tuviera ya clara mi meta. 

Entonces venía la otra parte. Mi madre me había dicho que para lograr lo que quería tenía que esforzarme mucho. Me sentía entonces temeroso de que mis planes se frustraran. Sentía miedo de no entrar en la mejor preparatoria, de no tener dinero y tener que trabajar en lugar de ir a la universidad, de no conseguir los apoyos que me ayudarían a alcanzar mi meta o que no fuera suficientemente bueno para estudiar.

Esa es la primera vez que recuerdo haber pensado en algo así. Después vinieron otras. Cuando quise ser médico, arquitecto, economista, publicista, físico y otros más. Quince años han pasado desde entonces y aún tengo esas visiones. Todavía veo hacia adelante en el tiempo y por un momento estoy seguro de qué es lo que estaré haciendo. Todavía siento miedo de no lograr mis objetivos, de no ser lo suficientemente bueno, de no tomar las decisiones correctas.

A veces siento que debería deshacerme de estos temores. Creo que es mejor conservarlos para que me ayuden a tener en mente que debo seguir esforzándome para alcanzar mi meta.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Proyectos de microondas

Preparar palomitas de microondas es ligeramente más difícil de lo que parece. Muchos piensan que sólo se trata de meter las palomitas, programar el tiempo y esperar. Aunque en cierto sentido tienen razón, la dificultad de esta tarea es subestimada. Para preparar buenas palomitas es necesario tener un conocimiento previo, elegir el tiempo adecuado y, finalmente, esperar con paciencia a que salgan del horno.

Todos los hornos son diferentes y calientan a distintas velocidades. Conocer el funcionamiento del horno antes de meter las palomitas nos da una mayor seguridad de que las cosas saldrán bien. No sólo el conocimiento del horno es importante, la buena técnica de preparación depende también del tipo de palomitas que se preparan y de la marca de éstas. Así, uno tiene que conocer el funcionamiento de su horno con cada tipo de palomitas para que, en cada ocasión, el proceso sea un éxito.

La importancia del conocimiento previo radica, en parte,en la correcta elección del tiempo de preparación. Aunque algunos hornos tienen la opción "Palomitas", este podría no ser un tiempo apropiado pues, como ya mencioné, el buen funcionamiento depende también del tipo y marca de las palomitas. Después de varios intentos de preparar palomitas uno aprende cuál es el tiempo adecuado de preparación y, en realidad, esa es la única manera en que uno tiene un verdadero conocimiento de su horno. Es la única manera en que se puede hacer siempre una elección correcta del tiempo.

La parte de esperar es también muy complicada. Una vez que uno mete las palomitas, programa el tiempo y oprime el botón de "Iniciar", se debe esperar a que las cosas salgan bien y ser paciente para no arruinar el trabajo que ya se ha hecho. En esta parte vuelve a ser importante el conocimiento previo puesto que, en ocasiones, podemos desesperarnos al no escuchar pronto la explosión del maíz. Sin embargo, si uno conoce su horno, la ansiedad disminuye pues se sabe que para obtener las palomitas deseadas sólo hay que esperar.

La mayoría de las personas cree que el placer de las palomitas está sólo en comerlas cuando están listas. Yo, por otro lado, disfruto ver por la ventana cuando se están preparando. Cada vez que hago palomitas me quedo junto al horno a verlas girar, disfruto al escuchar el sonido que producen, al percibir el aroma que liberan y, cuando veo la bolsa inflarse, me alegro pues puedo ver el resultado del trabajo que realicé. Finalmente, cuando mis palomitas están listas, sólo me queda disfrutar de otro éxito o aprender de otro intento.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Mala buena memoria

En el capítulo "You must remember this" de Dr. House podemos ver la historia de una mujer que tiene una memoria perfecta. Debido a esto, ella es incapaz de perdonar pues recuerda todas las cosas malas que alguien le ha hecho. Chase dice que ella lleva registro de todo lo bueno y lo malo que le han hecho y House dice que su memoria perfecta le da una visión pura y objetiva de sus relaciones pues puede sumar todo lo bueno y lo malo y decidir qué tiene más valor.

Llevar la cuenta en una relación personal  no puede ser bueno. Uno suele recordar con más facilidad las cosas que le causan más impacto y es común que éstas sean las cosas que nos hacen sentir mal. En la vida diaria los detalles pequeños pueden no sumar porque pueden parecer ordinarios.

Las relaciones, en mi opinión, no pueden ser valoradas basándose en un puñado de momentos significativos. Es más importante notar que diariamente se haga un esfuerzo para que la relación sea buena, que se dé en armonía y que vaya por el camino que ambas partes desean. Así, no importan los defectos y las fallas que encontremos ocasionalmente en los demás mientras seamos capaces de seguir trabajando en el progreso de la relación.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Fin de temporada

El final del semestre me recuerda a los finales de temporada de las series de televisión. Uno siempre queda intrigado con qué es lo que pasará en la siguiente y no puede esperar a que comience. En esto último es algo diferente. Aunque me emociona mucho el próximo semestre, creo que puedo descansar un tiempo de todo esto de la escuela y esperar paciente a que llegue la próxima temporada.

Algo que no me gusta de los descansos entre cada temporada es que uno extraña a los personajes. Si estás muy metido en la historia, la espera para el nuevo comienzo es eterna y extrañas a los personajes tanto como podrías extrañar a personas reales. En fin, durante el descanso hay que aprovechar para pasar tiempo con la familia, conocer a los nuevos miembros, dar y recibir regalos y todas esa cosas propias de esta época.

En mi historia hay personajes de los cuáles no quisiera descansar ni un sólo momento, que extraño desde el momento en que se van y que quiero volver a ver de inmediato. Por suerte existen los avances y los especiales navideños.

sábado, 16 de noviembre de 2013

El agua y Tú

Me gustas como el agua
transparente y clara
que pueda ver a través de ti.

Como el mar, imponente e indomable
acercarme sólo un poco y mirarte desde fuera
creyendo que intentas acariciarme en forma de ola.

Como un río, en movimiento
para dejarme llevar
y recorrer juntos tu curso.

Como un lago, quieta y en calma
para poder ver  mi reflejo
y contagiarme de tu paz. 

Sumergirme en ti y sentirte
cálida, rodeando todo mi cuerpo.

Me gusta beber de ti
hasta saciar mi sed.

Traición

Creo que toda la gente vive de acuerdo con las creencias que se va formando a lo largo de su vida. Muchas de éstas se forman desde la educación que recibimos en nuestros hogares y nos acompañan por mucho tiempo. Sin embargo, a todos nos llega el momento en que es necesario examinar todas las ideas que tenemos, que hemos heredado de nuestras familias, y cuestionarlas. Es necesario decidir si son esas cosas en las que realmente queremos creer o si sólo actuamos conforme a ellas por mera costumbre.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Adicción

No entiendo mi gusto por fumar, me parece un hábito caro y poco saludable y, sin embargo, es algo que me gusta hacer. No es una sensación precisamente placentera, excepto por el alivio que siento cuando fumo después de mucho tiempo sin hacerlo.

Por intervalos de tiempo, más o menos de un par de meses, procuro no fumar. La última vez que interrumpí mi hábito lo hice motivado por el deporte. Me formé una rutina semanal y procuraba no fumar porque disminuía mi rendimiento. Me funcionó muy bien, estaba muy a gusto con mi "vida saludable" hasta que, en las últimas semanas y por diversas razones, interrumpí mi rutina. Durante ese tiempo estuve fumando muchísimo. La verdad es que quería hacerlo.

Fumar con tanta frecuencia me hizo recordar que una de las razones por las que dejo de hacerlo es que me aburre. Un cigarro al día se vuelve algo sin chiste, dejo de disfrutarlo. Su sabor en mi boca se vuelve monótono y es por ello que decido dejarlo. Pasado un tiempo extraño su sabor y vuelvo a disfrutar de un cigarro.

martes, 5 de noviembre de 2013

Herencia

Durante el embarazo de mi hermana, del que nació mi sobrina Ceci, yo estudiaba lejos de casa. Un poco por la distancia y un poco por el hecho de que no nos visitábamos con tanta frecuencia, no estuve muy al tanto de cómo la pasaba mi hermana en esos momentos. Incluso después que mi sobrina nació, recuerdo haberla visitado muy poco. Después, no recuerdo por qué, la relación con ellas se volvió más cercana y ahora son de mis personas favoritas.

Con el reciente embarazo de mi otra hermana la cosa ha sido un poco distinta. Aunque tampoco estoy muy enterado de la situación, porque la distancia no me lo permite, lo he seguido un poco más de cerca y me emociona saber que pronto nacerá.

Me parece interesante el entusiasmo por el nacimiento de este bebé, que se pueda sentir cariño por alguien a quien ni siquiera he visto sino a través de un aparato. Muchas veces escuché que la mejor herencia que nos pueden dejar los padres al morir es la educación y creo que lo mejor que nos dan cuando nacemos es el amor y el cuidado que recibimos de desconocidos, como extensión del cariño que sienten por nuestros padres.

jueves, 24 de octubre de 2013

Prioridades cambiadas

En muchas ocasiones me he topado con que tengo una larga lista de pendientes, varios de estos con prioridad bastante obvia y, aún así, prefiero empezar con lo último en la lista. Aunque puede parecer, e incluso ser, completamente irresponsable, jamás me he arrepentido de las decisiones que tomo. No es que todo me valga madre, que prefiera divertirme y evadir mis responsabilidades. Es cierto que he lamentado, más de una vez, las consecuencias de mi manera de proceder pero no tanto como he disfrutado, en cada ocasión, con los momentos que he elegido vivir en lugar de los que debía.

No es un problema de falta de seriedad en mi vida, o que tenga mal organizadas mis prioridades. Después de todo, yo soy el único que es consciente de cuán feliz me harán las decisiones que tome.

martes, 8 de octubre de 2013

No tengo un título para ésta...

"Siento que ya no nos conocemos" me dijo sin ocultar su pesar. A mí no me importó su preocupación, después de todo, fui yo quien decidió terminar la relación. 

La conversación terminó a penas se acabaron los saludos. Por un par de minutos no dijimos nada. Yo pensaba en el contraste con los viejos tiempos, cuando podíamos pasar horas sin parar de hablar. La gente siempre nos miraba como si estuviéramos locos y la verdad es que algo de razón llevaban. Él pensaba en lo mismo pero deseando que regresaran esos tiempos. No se atrevía a romper el silencio, no quería estropear nuestro primer encuentro después de tanto tiempo. Había estado pensando en qué era lo que debía decir, buscaba las palabras correctas y eso fue lo que le vino a la mente.

Pensaba demasiado. Esa es la razón por la que me alejé de él. A decir verdad, no estaba de acuerdo con su frase rompehielos. A diferencia de lo que él sentía, yo aún sabía exactamente cómo era. Seis años desde la última vez que nos vimos y no había cambiado en nada.

Pude haber tolerado todas sus fallas, era un tipo genial en muchos sentidos. Sin embargo, jamás pude perdonar su negativa a cambiar ni en lo más mínimo. Eso fue lo que me hizo decidir. Poco a poco me alejé. Comencé por evitar los momentos a solas con él, con mucha dificultad extendí nuestro grupo de amigos y nos volví más extrovertidos. Dejamos de ser tan artificiales y comencé a forjarnos relaciones auténticas. Después fue un poco más fácil, él se sentía incómodo en presencia de los demás. Finalmente decidió alejarse y yo pude seguir construyéndome una nueva vida.

Esa fue la última vez que lo vi. Tomamos un café, nos saludamos y, después de ignorar su comentario, nos sentamos tres horas en silencio. Ya casi no tenemos cosas en común, no hizo falta platicar para notarlo. Yo no he querido notarlo pero a veces aparece por instantes y se va. Como a un fantasma, no lo veo porque no creo en él.

sábado, 5 de octubre de 2013

Héroes del Olimpo Matemático

Hace aproximadamente nueve años que participé por primera vez en una Olimpiada de Matemáticas. Recuerdo haber llegado a un colegio lleno de estudiantes de secundaria de todo el municipio. Me sentía un poco intimidado porque yo era de los más jóvenes ahí y porque los otros parecían conocerse entre sí, sentía que tenían mucha experiencia.

En mi primer año de participante conocí a los que serían mis primeros entrenadores en estos concursos. Las primeras sesiones no entendía mucho de lo que decían y me sentía muy inseguro porque había gente que parecía no tener ningún problema comprendiendo. Pasando las eliminatorias con mucha dificultad, finalmente fui eliminado en la etapa estatal.

No puedo decir, sin embargo, que ese año no gané nada. A pesar de que comprendí muy poco de lo que quisieron enseñarme, el primer año gané entusiasmo por estas competencias. Me gustaba el momento de los entrenamientos en que debíamos resolver problemas. Éste era el momento en que el entrenador se ponía a platicar con los competidores que conocía de años pasados. Hablaban del evento nacional, mencionaban nombres que yo no conocía pero sabía que eran de gente muy talentosa. Hablaban de otras olimpiadas, de competencias internacionales, de lo bien que le estaba yendo a los ex-olímpicos. Yo escuchaba con mucha atención. Sentía que contaban historias de héroes, leyendas acerca de personas con talento inimaginable. Yo era como un mortal aprendiendo sobre dioses.

Escuchar sobre todo eso me llevó a entrenarme más. No dejo de pensar que mi primer gran éxito fue más bien un feliz accidente y, no obstante, me alegra que sucediera pues me dio la oportunidad de en verdad mejorar. En los años siguientes seguí escuchando historias sobre grandes competidores pero me encargué también de escribir la propia. Con el tiempo y con mucho esfuerzo comencé a mejorar, y a avanzar más etapas en los concursos. Llegué a conocer a algunos héroes de los que antes sólo escuchaba. Recibí clases de algunos de ellos, competí contra algunos otros e incluso fui testigo de cómo fueron naciendo otros.

Nueve años después sigo participando en Olimpiadas de matemáticas. Me tomó mucho tiempo pero logré competir también en olimpiadas internacionales. A mi ritmo, lento, he logrado ir escribiendo mi propia leyenda. Mi historia aún no termina y espero que este mes pueda agregar un examen más a mi colección, un gafete, una playera y, sobre todo, espero que pueda agregar un triunfo más.

viernes, 4 de octubre de 2013

Cuatro horas y media

Los exámenes de Olimpiada duran, en casi todos lados, un máximo de cuatro horas y media. La gente suele sorprenderse cuando les dices que el examen consta de únicamente tres problemas porque piensan que deben ser terriblemente difíciles. Casi todas las personas asocian sentimientos negativos con los exámenes. Les aterra pensar que no saben lo suficiente para responder las preguntas y es frustrante darse cuenta de que así es.

En las Olimpiadas de matemáticas los exámenes son vistos de manera distinta. Aunque también se experimenta el miedo previo al examen y la frustración de no poder dar solución a alguno de los problemas, enfrentarse al examen no representa un suplicio como para la mayoría de las personas. Es un reto, una cuestión de demostrarte que lo puedes hacer.

Cuatro horas y media con problemas pero sin preocupaciones, eso es un examen de Olimpiada para mí. No me importa cuán cansado esté, cuánto tiempo tenga sin ver a mi familia, si mis amigos estaban enojados conmigo... durante cuatro horas y media no me importa nada que no sea resolver la lista de problemas que está sobre la mesa.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Natural y bello

Las demostraciones, en matemáticas, a veces son descritas por los que las estudiamos como mañosas, truculentas o, en el mejor de los casos, mágicas. Desde hace un par de años decidí que estos adjetivos no me parecen adecuados. Uno dice algo así de una demostración cuando no parece natural. Es decir, cuando parece que hay algo salido de la manga, artificial o que no es fácil que se le ocurra a alguien. En cierto sentido es una manera de reconocer que la idea detrás de la demostración es ingeniosa y es precisamente por eso que no me parecen adecuados los adjetivos.

Mi principal conflicto con el uso de estas palabras es porque se la atribuye al ingenio una calidad de antinatural, como si fuera algo que no todos pudieran poseer. Desde mi experiencia puedo decir que, si bien es cierto que no todos tienen la capacidad de generar las ideas que se requieren para el estudio de las matemáticas, eso no significa que no puedan ser adquiridas por cualquiera que le dedique el tiempo suficiente.

Como estudiante de matemáticas, me gusta creer que todo tiene una razón de ser, que las ideas nacen después de trabajar el suficiente tiempo. Me gusta pensar que cada paso, en una demostración, sucede al anterior de manera natural. Me gusta creer que las matemáticas ocurren del modo en que lo hacen porque no hay otra manera en que lo hagan. Sin trucos, sin magia, sin inspiración divina sino, más bien, de manera natural y bella.

martes, 24 de septiembre de 2013

Mis amigos los magos

Hace más o menos un año que mi amigo, Luis el Mago, me pedía ayuda para descubrir cómo funcionaban un par de trucos de cartas. Desde entonces, cuando me presentaban un nuevo truco, sentía la necesidad de descubrir cómo se hacía. Esto se hizo más notorio para mí cuando mi otro amigo, Christian el Mago, me presentaba nuevos trucos. Luis y Christian salen juntos a hacer magia en las calles de Guanajuato. Se hacen llamar Los Magos del Callejón y yo soy su fotógrafo oficial.

He descubierto, tratando de aprender de ellos, que no soy bueno para hacer magia pero me gusta acompañarlos cuando se presentan en las calles. Además de pasar un buen rato con mis amigos, me gusta ir para ver las caras de asombro de las personas. Las veo con cierta envidia pues los trucos no me sorprenden tanto desde que los veo con ojos inquisitivos.

La verdad es que hay veces que sí pongo caras más o menos así...
Querer saber cómo se hacen los trucos ha arruinado mi experiencia con la magia y eso es algo que lamento un poco. Por otro lado, me ha dado la oportunidad de conocer mejor a mis amigos y de pasar más tiempo con ellos. Por supuesto, siento que el balance es positivo pues aprecio mucho a mis amigos los magos.

Estos son mis amigos. Luis es el güero guapetón y Christian es el moreno guapetón.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Sabiduría de Dreamworks

"Uno suele hallar su destino en el sendero que toma para evitarlo" le dice el maestro Oogway al maestro Shifu en Kung Fu Panda.

No me gusta creer en el destino, me genera la sensación de que no tengo control de mi vida. Si el destino existiera, por definición, no habría forma de evitarlo. Sólo seríamos actores en una película, excepto que no sabemos qué es lo que pasará a continuación.

Sin embargo, la idea del maestro Oogway me gusta. A veces uno se esfuerza tanto en no fallar que termina por arruinar las cosas. Como Shifu enviando al pato a vigilar a Tai Lung, poner más atención de la necesaria en algo podría resultar contraproducente.

Me gusta creer que si algo está bien es porque he hecho las cosas bien. No hay que caer, sin embargo, en el error de creer que nada puede salir mal sólo porque hasta ahora no ha salido mal.

Mis playeras de Olimpiada

Mis playeras de Olimpiada son como mis alhajas. Las guardo como si fueran un tesoro, porque lo son para mí, y únicamente las uso en ocasiones especiales. Además de las playeras, guardo los gafetes y los exámenes de cada Olimpiada en la que participé. Por alguna razón significan, para mí, un mayor valor que los reconocimientos que he obtenido en estos concursos. Tienen más valor incluso que los escasos premios materiales que recibí.

Mi única explicación para esto es que las playeras me identifican como parte de un equipo. Me recuerdan los lugares que visité, los momentos que viví y a las personas con las que estaba.


Cada playera representa para mí una experiencia única: un par de meses de trabajo, seis exámenes selectivos, un viaje, un lugar, un hotel, la deliciosa comida gratis, la ansiedad y el nerviosismo antes de entrar al examen, 9 horas de examen, la frustración o el alivio al salir, el miedo al ver a los demás tan confiados, un par de paseos, personas que conocí y que jamás volveré a ver, el nerviosismo antes de los resultados, la dulce y merecida victoria o la amargura de la derrota, la tristeza de tener que decir adiós, la alegría de que haya sucedido, la esperanza de poder regresar el año que viene.

Cada playera es una memoria y espero poder coleccionarlas por un par de años más.

martes, 10 de septiembre de 2013

Corazón multiplicado

Desde hace más de cinco años tengo una sobrina. Desde hace unos tres o cuatro declaré, para mí mismo, que era y siempre sería mi sobrina favorita. Me gusta mucho pasar tiempo con ella, pienso que es una niña muy lista y muy divertida. Cuando su mamá me platica sobre cómo va mejorando, cómo aprende y se supera, no puedo más que sentirme orgulloso de ella y feliz de pensar que le espera un gran futuro.

Ella me hace sentir como creo que se siente tener un hijo: me gusta pensar en todas las cosas que podría hacer, representa para mí un motivo para esforzarme en lo que hago, quiero brindarle todas las cosas que hagan falta para su desarrollo, enseñarle cosas que considero buenas, siento por ella un afecto enorme...

Hace un par de meses me enteré que mi otra hermana tendría un bebé. He bromeado con ella diciéndole que más le valía que fuera un niño y ayer me avisaron que será una niña. Mi broma llevaba algo de seriedad y, de algún modo, la única razón es que creo que la relación con un niño sería muy distinta a la que ya tengo con mi sobrina.

Esto va más allá del hecho de que quisiera enseñarle a jugar fútbol y cosas así. En realidad tiene más peso el hecho de que ya tengo una sobrina. Siento que la relación que tenga con las dos será muy parecida, lo cual no debería tener nada de malo porque, como ya dije, me gusta mucho pasar tiempo con mi sobrina. El problema es más bien que considero muy especial mi relación con ella y creo que será menos especial ahora que pueda compartir lo mismo con dos personas distintas. En algún sentido, siento que tendré que dividir mi corazón entre las dos.

Ojalá en un par de años pueda escribir sobre lo equivocado que estoy. Espero darme cuenta de que mis dos sobrinas son completamente distintas y que la relación que tenga con cada una de ellas será única para mí. Sé que en un par de años seguiré amando igual a mi sobrina, la que ahora es mi sobrina favorita. Sé que amaré del mismo modo a la que está por nacer, que ya no tendré una favorita, pero que eso no me hará querer menos a la otra porque, como dicen, el corazón de un hombre no se divide sino que se multiplica.

domingo, 8 de septiembre de 2013

"Disfruto de mi soledad" y otras frases de foreveralone

Los fines de semana, cuando me quedo solo en casa, trato de limpiar un poco la sala y la cocina, lavar los trastes, lavar mi ropa y sacar la basura. No me gusta usar audífonos mientras hago esas cosas y tampoco soy fan del silencio, así que pongo música en mi computadora.

Sobreviviente a casi cuatro años de golpes y malos tratos, mi computadora ya no es precisamente portátil. Ahora está todo el tiempo en el escritorio de mi cuarto y trato de moverla lo menos posible. El sonido no tan bueno, combinado con la forma de mi casa, no alcanza a llegar a la cocina., de modo que cuando lavo los trastes y limpio la cocina la casa está en silencio para mí.

La música me distrae de pensar mientras estoy limpiando la sala, pero cuando llega el momento de limpiar la cocina estoy a merced de mis pensamientos. Este es el tiempo que aprovecho para pensar en lo que he hecho en la semana y sonreír por los buenos momentos que pasé o lamentarme por los que dejé pasar; pienso en los planes que tengo y me lleno de esperanza; pienso en las personas que no he visto en mucho tiempo, en las que voy a ver pronto.

Lavar los trastes ahora es un momento para mí, para disfrutar de mi soledad. Se ha convertido en un momento de reflexión, donde pienso en las personas y momentos que son importantes para mí. Ahora me gusta lavar los trastes... a veces.

martes, 3 de septiembre de 2013

Falso argumento ad verecundiam

En teoría de probabilidad la distribución Bernoulli sirve para modelar situaciones en la que se tiene un experimento, llamado ensayo de Bernoulli, con únicamente dos posibles resultados: éxito o fracaso. El ejemplo más sencillo de esto es un volado donde le apuestas a que caiga águila: si cae águila has tenido éxito y si no pues no. Esta distribución fue nombrada en honor al matemático Jakob Bernoulli, que dedicó gran parte de su vida al estudio de la teoría de probabilidad.
La familia Bernoulli es muy notable en el mundo de la ciencia. En particular, Johann Bernoulli, hermano de Jakob, fue también un matemático muy reconocido. Sin embargo, los trabajos de Johann se centraron más en el cálculo, otra rama de las matemáticas dónde el azar no está presente.
Los trabajos de ambos hermanos nos dejan ver algo acerca de su personalidad: mientras Jakob estaba intrigado por el azar y tomaba riesgos, Johann se centró en las áreas donde tenía certeza de todo lo que estaba pasando. Jakob decidió tomar riesgos, enfrentarse a la posibilidad del fracaso, teniendo siempre en mente que el éxito era uno de los posibles resultados; Johann decidió trabajar en una zona cómoda, donde estaba seguro de lo que sucedía y sin enfrentarse al riesgo de poder perder.
Sobra decir que Jakob es el más recordado de los dos y el más admirado. Quizás sus experimentos resultaron en fracasos en muchas ocasiones pero eso no le impidió que los siguiera realizando pues había probabilidad de tener éxito. A veces las observaciones de sus experimentos no estaban bien y sentía haber fracasado cuando en realidad había conseguido un éxito.
En la vida real, cuando uno se encuentra con algo que parece ser un ensayo de Bernoulli, en realidad no se tiene idea de cuál es la probabilidad de que resulte exitoso. Creo que vale la pena hacer el experimento sin importar la probabilidad de éxito, mientras ésta sea positiva.
Espero que alguien entienda el título... espero que alguien entienda algo.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Los mejores amigos

En cada momento de mi vida me he sentido rodeado de las mejores personas. Quizás no siempre he estado en lo correcto porque ahora miro hacia atrás en mi vida y me pregunto por qué era amigo de algunos de ellos. Sin embargo, estoy seguro que en este momento no es así.

Creo de verdad que los amigos que tengo ahorita son los mejores. No que sean mis mejores amigos de todos lo tiempos. Lo que quiero decir es que son las mejores personas que conozco en este momento. A cada uno de ellos, los que considero mis amigos de verdad, los admiro mucho. Todos ellos son para mí una lección de alguna cosa. Son mis ejemplos de un buen estudiante, de un buen ciudadano, de un buen novio, de un buen hermano, de un buen hijo, de una persona crítica y de buen juicio, de responsabilidad, de fortaleza, de voluntad...

Siempre me ha gustado pensar que estoy dispuesto a hacer lo que sea por mis amigos. Me doy cuenta que estimo más a estos amigos que a muchas personas de mi familia y en ocasiones he pensado que no debería ser así. Sin embargo, creo que la admiración, el respeto y el afecto se deben ganar y que los vínculos sanguíneos no son suficientes para otorgarlos.

martes, 27 de agosto de 2013

Amigos imaginarios y amigos de verdad

Siempre he tenido la duda sobre qué significa que alguien sea tu amigo de verdad. No como las implicaciones que esto tiene o las "obligaciones" que alguien que es tu amigo tiene. Más bien me pregunto qué es eso que te hace llamar a alguien tu amigo.

Cuando era niño mi mamá trató de explicarme. No estoy seguro de qué era lo que me decía pero ponía ejemplos como que alguien que sólo se junta conmigo porque le paso la tarea no era mi amigo. Lo que entendí del ejemplo es que si una persona quiere ser tu amigo de verdad, no se acerca sólo porque necesita algo de ti sino, simplemente, porque quiere ser tu amigo. Me imaginé entonces que sólo puedes decir que alguien es tu verdadero amigo si un día se acercan el uno al otro con la única intención de cotorrear o algo parecido. La verdad es que si me hubiera alejado de todas las personas que me pedían la tarea, creyendo que no querían ser mis amigos de verdad, hubiera tenido muy pocos amigos cuando me cambiaron de escuela en quinto de primaria.

Puedo decir que a varios de mis grandes amigos los conocí, en primer lugar, porque necesitaba algo de ellos. Eso me haría a mí un mal amigo. Como si sólo lo fuéramos porque una vez necesité su ayuda. Entonces, para no sentirme así, trato de hallar razones por las que yo quiero ser amigo de esas personas. Que no se reduzca todo a ese favor que alguna vez me hicieron. Tampoco tengo una idea clara de qué es lo que me hace querer ser amigo de alguien. No podría dar una lista de características que busco en un amigo pues tengo amigos tan distintos que necesitaría dos listas porque uno es el opuesto del otro.

La cosa es que si no sé en qué momento digo que alguien es mi amigo y tampoco sé qué es lo que me haría a mí querer ser amigo de alguien más, ¿cómo he hecho todo este tiempo para tener tan buenos amigos?

Mi respuesta favorita, y eso que no pregunté, la escuché del buen Yogui en una cantina e iba algo así:
La mayoría de las personas a las que llamamos amigos no es porque se lo hayan ganado. No es que hayan hecho algo que te hiciera pensar "no manches, ese wey es mi amigo de verdad" sino que más bien nunca han hecho algo que te hiciera pensar lo contrario. Con el tiempo son pocas las personas que no rompen esa barrera, que nunca hacen algo para dejar de ser tus amigos.

Entonces pensé que además de las personas que nunca hacen algo para dejar de ser tus amigos, también están los que sí han hecho algo que te haga decir, y estar seguro de, que son tus amigos. Creo que esos son los amigos de verdad, no importa cómo los hayas conocido.

sábado, 24 de agosto de 2013

Sobre el petróleo y el respeto a la opinión de los demás.

A poco más de un año del inicio del movimiento "Dejen de mamar tantísima verga" se viene otro tiempo en el que habrá mucha discusión y debate en las redes sociales. El movimiento del que hablo nació en los días previos a las elecciones del año pasado. En esos días había muchísima discusión en facebook y me gusta pensar, ya que no soy bueno con la cronología, que es cuando nació la faceta política del buen Escribesaurio.

El punto central del movimiento es que la argumentación, acerca de cualquier cosa, debe hacerse desde la información y con información obtenida de fuentes confiables. Otro aspecto importante, aunque el nombre del movimiento no lo refleje, es que las discusiones no tienen por qué ser peleas y que se pueden hacer respetuosamente. Y eso es lo que me lleva a la entrada de hoy.

Hasta hace poco sentía algo de temor de expresar ciertas ideas en ciertos lugares. El temor es casi siempre porque pienso que las personas con las que estoy en ese momento no son afines a estas ideas. Entonces pienso que me juzgarán y perderé algo de la aceptación que recibo de ellos.

Esto no me parece sano y por eso he tratado de cambiar esta actitud últimamente, en ambos sentidos. Es decir, trato de decir lo que quiero decir, sin importar con que tipo de personas me encuentre y sin importarme si eso me "quitará su aprobación". Por otro lado, trato de no juzgar al escuchar lo que alguien más dice. Para ser franco, lo último me parece imposible por lo que se reduce a no expresar un juicio negativo. La primera parte también es difícil. A veces es evidente que tu comentario no es bien recibido y quisieras no haberlo dicho pero ya sucedió.

Hoy hablo de esto porque ya comienzo a ver en facebook los videos e imágenes sobre la reforma energética y creo que será un tema muy popular (aunque no tanto como las elecciones pasadas pues siento que de esto la gente sabe aún menos).

He leído la opinión, acerca de la reforma, de personas que respeto mucho y quiero ser optimista al respecto. Sin embargo, aún después de leer casi toda la información de la página de la presidencia, no sé qué pensar.

En fin, esta entrada no se trata de defender la reforma ni de atacarla. Ni siquiera quiero exponer mi punto de vista porque no tengo uno. En realidad lo que me gustaría es que antes de que empiecen con la difusión de los videos que andan circulando por ahí, le den una visitada a la página y se informen al respecto. Ahí pueden descargar la iniciativa completa, una explicación de ella e incluso un resumen de la explicación.

Lo que quiero es que, antes de andar compartiendo la opinión de alguien más, tengan la oportunidad de crearse la propia y compartirla. Que cuando vayan a compartir lo que otro piensa estén seguros de que es una opinión informada y confiable. Por último, que respetemos a los que tengan ideas distintas a las nuestras y que seamos capaces de debatir.

sábado, 17 de agosto de 2013

Sábado de copiarle los títulos a Escribesaurio

Conozco a la mente maestra detrás de Escribesaurio desde hace un par de años. Primero fue mi entrenador en la olimpiada de matemáticas, luego fuimos compañeros de clases y hasta nos hicimos amigos de una manera un poco rara.
Aunque llevábamos ya un par de semestres en la misma escuela, habíamos llevado juntos un par de materias y jugábamos en el mismo equipo de fútbol, en realidad nos volvimos más cercanos hasta que tuvimos una peda juntos.
Ese día yo estaba solo en mi casa. Había cancelado mis planes con una amiga porque no tenía ánimos de nada, así que sólo estaba enfrente de mi computadora, perdiendo el tiempo. Fue bastante raro para mí pero él me escribió en facebook diciendo que había una caguama con mi nombre en su casa. Aunque no tenía ganas de hacer nada, había estado esperando una oportunidad para entrar a su círculo de amigos y ésta parecía ser esa oportunidad.
Yo había estado en su casa alguna vez pero no estaba seguro de cómo llegar. Además era de noche y recordaba que su callejón no era precisamente seguro. De todos modos salí de mi casa esperando poder encontrar la suya sin ser asaltado o algo. Cuando llegué, efectivamente había una caguama con mi nombre.
No dejaba de parecerme rara la invitación pero no me importó y comencé a beber cerveza. Fue un poco incómodo antes de estar ebrio porque sólo estaban él, Luis (otro amigo de la facultad que en realidad estaba estudiando para su examen al día siguiente) y Felipe (un amigo de él que jugaba en nuestro equipo de fútbol pero a quien yo no conocía en realidad). Por suerte, la razón de la invitación fue revelada y Luis me pidió ayuda en unos problemas de matemáticas, salvándome por un momento de mi incomodidad. Traté de ser útil pero recuerdo que ninguno de los problemas me salió.
Después de mi fracaso ayudando a Luis, nos pusimos a beber. Cuando dejé de sentirme incómodo (luego de algunas cervezas) la pasamos muy bien oyendo música y hablando. Yo estaba más bien escuchando lo que hablaban él y Felipe, pero estaba bien. Me divertí.
Regresé a su casa a beber un par de veces en los siguientes fines de semana. Hablábamos de cosas sin importancia y casi siempre hasta que estábamos pedos. No hacíamos nada los domingos recuperándonos de la cruda. Yo me la pasaba muy bien.
Después de eso, comenzamos a pasar más tiempo juntos y ahora somos buenos amigos. Tenemos lo que los expertos llaman un "vínculo de alcohol".

Yo leía su blog antes de esa peda y, aunque no lo leo desde que lo comenzó, creo que he leído cada entrada que ha publicado. Me han gustado casi todas pero tengo un par de favoritas. Son las que leí al principio y creo que son la razón de que me considere un fan de Escribesaurio. Me gusta la manera en que escribe y las cosas de las que escribe.

Hasta tengo mi playera y le hago publicidad.
Incapaz de escribir algo tan bueno, dejo los links a algunas de mis entradas favoritas para que ustedes también puedan disfrutar de su blog: 

martes, 13 de agosto de 2013

Disciplina

En los últimos meses he leído un par de libros desos de "autoayuda" que les dicen. Aunque nunca me han gustado estos libros, pues siento que todos tratan de lo mismo, he leído con bastante atención. Trato de ser receptivo con las cosas que leo y no burlarme como solía hacer.
Particularmente ha llamado mi atención lo que está detrás de la forma en que escriben los autores de estos libros y, en algunos casos, las cosas de lo que escriben. Un tema que me parece muy interesante es el de la programación neurolingüística (PNL). Aún no sé bien qué es o qué estudia. Sin embargo, las cosas que he leído sobre esto me hacen pensar en los mantras.
Según Wikipedia, los mantras nos ayudan a proteger la mente de ciclos improductivos (la verdad es que tampoco entiendo lo que es un mantra). Lo que entiendo de los mantras es que son como palabras o frases que dices y que te dan paz o serenidad o algo así. Por otro lado, en la PNL hay algo a lo que le llaman anclaje. El anclaje consiste en identificar un estado emocional y asociarle algo, por ejemplo una palabra. Luego, al recordar la palabra uno es capaz de experimentar otra vez el estado emocional.
Así, en teoría, uno podría sentirse feliz con sólo pensar en una palabra. La verdad es que me gusta sentirme feliz porque tengo una razón para estarlo. Por otro lado, cada que no me quiero levantar en las mañanas basta con recordar la palabra "disciplina" y entonces sé que debo levantarme y hacer lo que tengo que hacer.

viernes, 9 de agosto de 2013

Cabeza fría

Siempre he querido ser el tipo de persona que no se altera cuando recibe noticias que no le gustan. Mantener la calma, analizar la situación y después actuar de la manera más conveniente. Siempre he creído que es la manera de llevar mejor los problemas. La mayoría de mis héroes poseen esta cualidad.
Es difícil hacer de esto una característica propia. Es inevitable para mí el estremecimiento de mi cuerpo al recibir noticias impactantes. No sólo las malas, sino también las buenas nuevas.
Por supuesto que esto pasa por un filtro que sólo depende de mí. Y es que por ejemplo, que me dijeran que mi abuelo había muerto no me causó ningún tipo de emoción porque en realidad no conocía bien al hombre. Por otro lado, saber que México no tendría medallas de oro en la IMO este año, me produjo esa sensación en el estomago que debió haberme causado la noticia de la muerte de mi abuelo.
Sé que hay gente que piensa que esta actitud de serenidad ante los problemas podría no ser buena. Supongo que el argumento principal sería algo acerca de que no es bueno reprimir los sentimientos. Estoy de acuerdo en eso. No reprimo mis sentimientos (la mayoría de las veces) simplemente trato de decidir una mejor manera de dejarlos salir.
Y es que de nada me sirve ponerme a gritarle como loco al estúpido que me acaba de decepcionar. En nada me ayuda el "sacar todo ese coraje" que le dicen. Aunque lo primero que haya pensado hacer sea deshacerle la cabeza a golpes, de nada me serviría porque así no se arreglan las cosas a mi favor. Sólo las empeoraría.
Prefiero imaginar que sí le destrozo la cabeza, eso me basta para deshacerme del coraje. Una vez que me calme trataré de hablar, encontrar las causas del problema y solucionarlo... si es posible.

martes, 6 de agosto de 2013

Terapia de redes sociales.

Cuando abrí mi cuenta en facebook no le encontraba mucho chiste, así que no la usaba más que para contestar los tests que estaban muy de moda hace algunos años. Después descubrí los "likes" y comencé a usarla mucho más. En algún momento abrí una cuenta en tuíter que por un largo tiempo sólo usé para leer chistes de mi tuitero favorito: @noseasmamador. Luego, descubrí el botón de interacciones donde te dicen quién te ha dado Fav y Retuit y comencé a tuitear.
Por un tiempo publicaba todo lo que se me ocurría. Siempre buscando algún Fav, Retuit, Like o algo parecido. Tenía siempre abiertas mis redes sociales esperando notificaciones que me dijeran que alguien me había leído. Por suerte conocí Klout.
Klout te dice, asignándote un número entre uno y cien, el nivel de influencia que ejerces con tus redes sociales. Ahora, en lugar de preocuparme por cuántos Retuits y Favs tenía, sólo me preocupaba por el numerito que Klout me daba y por la actividad que registraba.
El número ese me tenía muy obsesionado y terminé por cerrar mi cuenta de Klout hace un par de semanas. También cerré mis cuentas de tumblr, tuíter y otras redes sociales que terminaron por aburrirme.
Mi comportamiento con las redes sociales me hizo pensar en lo mucho que me obsesiono con tener un resultado. Cuando tengo un nuevo proyecto, una de las cosas que termina por desmotivarme es que no veo que mi esfuerzo esté dando frutos. La mayoría de las veces no es que esté trabajando en vano sino que soy el tipo de persona que espera tener un six pack perfecto después de haber hecho cincuenta abdominales.
En los últimos cuatro meses he comenzado algunas nuevas actividades. Por supuesto que con cada una de ellas persigo un objetivo. Sin embargo, trato de disfrutar mis actividades de modo que no las haga por el beneficio que pueda obtener de ellas sino porque me gusta hacerlas.
Los objetivos siguen estando todo el tiempo en mi cabeza., son lo que me motiva a seguir adelante. Esta vez, por otro lado, no me siento vencido si los avances que logro parecen pocos. Me gusta pensar que con algo más de paciencia, y otras cincuenta abdominales, mi six pack se empezará a notar. Y cuando eso no funcione, pensaré lo mismo al día siguiente. Y al día siguiente.

domingo, 4 de agosto de 2013

Inicio de semestre.

Siempre me ha gustado el inicio del ciclo escolar. Está lleno de esperanza y buenos deseos, como la navidad. Me siento lleno de energía y confío que será un semestre grandioso. Comienzo con todos los buenos hábitos que pueda: limpio mi cuarto, despejo mi escritorio, tomo notas de todas las clases.
Muchos pensamientos llegan a mi cabeza: este semestre sí haré todas las tareas, asistiré a todas las clases, haré más ejercicio, aprovecharé mejor mi tiempo... es lo que pienso cada semestre.
Nunca llego al final tan optimista como en el inicio. Empiezas a hacer excepciones: sólo hoy no iré a la escuela porque de verdad estoy muy cansado, hoy no me levanto a correr porque tengo mucho sueño, esta tarea está muy patarata mejor no la hago... La cosa es que una vez que decides fallarte por primera vez, se vuelve más fácil hacerlo. La esperanza del inicio comienza a desvanecerse. Hacer todas las tareas ya no se siente tan bien porque de todos modos ya te falta una. Vuelves a a faltar a clases porque no vas a entender por haber faltado a la otra clase, mejor lo leo después en el libro. Después de la primer falta de disciplina se pierde todo.
Las excepciones son malas cuando se trata de disciplina, por eso es mejor no hacerlas. Hay que levantarse hoy con la misma energía que ayer, como si el semestre estuviera empezando otra vez.

miércoles, 31 de julio de 2013

El primer paso...

Hace ya algún tiempo que quería tener mi blog. En el pasado he abandonado la mayoría de mis proyectos y eso era en gran parte lo que detenía el comienzo de éste. No quería dejarlo como los otros. Ya he escrito para otro blog, hice un par de entradas para el blog "Vocho amarillo" iniciado por un amigo. Sin embargo, me siento muy inexperto en esto de los blogs.
Es muy interesante el efecto que tiene este espacio en blanco delante de mí. En muchas ocasiones he sentido que tengo una excelente idea sobre la cual escribir pero, al abrir el editor de texto, simplemente me resulta imposible y me rindo. Esta vez no es tan distinto, la diferencia es que no estoy pensando en rendirme.
La razón principal por la que comienzo mi blog es porque siento que estoy en una etapa de cambio en mi vida, convirtiéndome en la mejor versión de mí mismo. Todo esto gracias a las personas con las que me he relacionado recientemente.
La segunda razón, en orden de importancia, por la que decidí iniciar el blog es como un ejercicio de escritura. Resulta que quiero escribir un libro sobre matemáticas pero me resulta muy difícil comenzar. Uno pensaría que es sencillo, simplemente comienzas a escribir y sigues hasta que termines. Ojalá.
En fin... este blog se trata de mí, de mi vida y de mis intereses, así que aprovecharé para presentarme.
Me llamo Manuel pero casi todos me dicen Mane. Decidí usar un seudónimo porque me gustan los juegos de palabras. Soy estudiante de Matemáticas. Dedico casi todo mi tiempo a mis amigos, la escuela y la olimpiada de matemáticas. Me gustan los perros y escuchar The Beatles.
Espero escribir pronto mi siguiente entrada...