viernes, 9 de agosto de 2013

Cabeza fría

Siempre he querido ser el tipo de persona que no se altera cuando recibe noticias que no le gustan. Mantener la calma, analizar la situación y después actuar de la manera más conveniente. Siempre he creído que es la manera de llevar mejor los problemas. La mayoría de mis héroes poseen esta cualidad.
Es difícil hacer de esto una característica propia. Es inevitable para mí el estremecimiento de mi cuerpo al recibir noticias impactantes. No sólo las malas, sino también las buenas nuevas.
Por supuesto que esto pasa por un filtro que sólo depende de mí. Y es que por ejemplo, que me dijeran que mi abuelo había muerto no me causó ningún tipo de emoción porque en realidad no conocía bien al hombre. Por otro lado, saber que México no tendría medallas de oro en la IMO este año, me produjo esa sensación en el estomago que debió haberme causado la noticia de la muerte de mi abuelo.
Sé que hay gente que piensa que esta actitud de serenidad ante los problemas podría no ser buena. Supongo que el argumento principal sería algo acerca de que no es bueno reprimir los sentimientos. Estoy de acuerdo en eso. No reprimo mis sentimientos (la mayoría de las veces) simplemente trato de decidir una mejor manera de dejarlos salir.
Y es que de nada me sirve ponerme a gritarle como loco al estúpido que me acaba de decepcionar. En nada me ayuda el "sacar todo ese coraje" que le dicen. Aunque lo primero que haya pensado hacer sea deshacerle la cabeza a golpes, de nada me serviría porque así no se arreglan las cosas a mi favor. Sólo las empeoraría.
Prefiero imaginar que sí le destrozo la cabeza, eso me basta para deshacerme del coraje. Una vez que me calme trataré de hablar, encontrar las causas del problema y solucionarlo... si es posible.

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