martes, 27 de agosto de 2013

Amigos imaginarios y amigos de verdad

Siempre he tenido la duda sobre qué significa que alguien sea tu amigo de verdad. No como las implicaciones que esto tiene o las "obligaciones" que alguien que es tu amigo tiene. Más bien me pregunto qué es eso que te hace llamar a alguien tu amigo.

Cuando era niño mi mamá trató de explicarme. No estoy seguro de qué era lo que me decía pero ponía ejemplos como que alguien que sólo se junta conmigo porque le paso la tarea no era mi amigo. Lo que entendí del ejemplo es que si una persona quiere ser tu amigo de verdad, no se acerca sólo porque necesita algo de ti sino, simplemente, porque quiere ser tu amigo. Me imaginé entonces que sólo puedes decir que alguien es tu verdadero amigo si un día se acercan el uno al otro con la única intención de cotorrear o algo parecido. La verdad es que si me hubiera alejado de todas las personas que me pedían la tarea, creyendo que no querían ser mis amigos de verdad, hubiera tenido muy pocos amigos cuando me cambiaron de escuela en quinto de primaria.

Puedo decir que a varios de mis grandes amigos los conocí, en primer lugar, porque necesitaba algo de ellos. Eso me haría a mí un mal amigo. Como si sólo lo fuéramos porque una vez necesité su ayuda. Entonces, para no sentirme así, trato de hallar razones por las que yo quiero ser amigo de esas personas. Que no se reduzca todo a ese favor que alguna vez me hicieron. Tampoco tengo una idea clara de qué es lo que me hace querer ser amigo de alguien. No podría dar una lista de características que busco en un amigo pues tengo amigos tan distintos que necesitaría dos listas porque uno es el opuesto del otro.

La cosa es que si no sé en qué momento digo que alguien es mi amigo y tampoco sé qué es lo que me haría a mí querer ser amigo de alguien más, ¿cómo he hecho todo este tiempo para tener tan buenos amigos?

Mi respuesta favorita, y eso que no pregunté, la escuché del buen Yogui en una cantina e iba algo así:
La mayoría de las personas a las que llamamos amigos no es porque se lo hayan ganado. No es que hayan hecho algo que te hiciera pensar "no manches, ese wey es mi amigo de verdad" sino que más bien nunca han hecho algo que te hiciera pensar lo contrario. Con el tiempo son pocas las personas que no rompen esa barrera, que nunca hacen algo para dejar de ser tus amigos.

Entonces pensé que además de las personas que nunca hacen algo para dejar de ser tus amigos, también están los que sí han hecho algo que te haga decir, y estar seguro de, que son tus amigos. Creo que esos son los amigos de verdad, no importa cómo los hayas conocido.

sábado, 24 de agosto de 2013

Sobre el petróleo y el respeto a la opinión de los demás.

A poco más de un año del inicio del movimiento "Dejen de mamar tantísima verga" se viene otro tiempo en el que habrá mucha discusión y debate en las redes sociales. El movimiento del que hablo nació en los días previos a las elecciones del año pasado. En esos días había muchísima discusión en facebook y me gusta pensar, ya que no soy bueno con la cronología, que es cuando nació la faceta política del buen Escribesaurio.

El punto central del movimiento es que la argumentación, acerca de cualquier cosa, debe hacerse desde la información y con información obtenida de fuentes confiables. Otro aspecto importante, aunque el nombre del movimiento no lo refleje, es que las discusiones no tienen por qué ser peleas y que se pueden hacer respetuosamente. Y eso es lo que me lleva a la entrada de hoy.

Hasta hace poco sentía algo de temor de expresar ciertas ideas en ciertos lugares. El temor es casi siempre porque pienso que las personas con las que estoy en ese momento no son afines a estas ideas. Entonces pienso que me juzgarán y perderé algo de la aceptación que recibo de ellos.

Esto no me parece sano y por eso he tratado de cambiar esta actitud últimamente, en ambos sentidos. Es decir, trato de decir lo que quiero decir, sin importar con que tipo de personas me encuentre y sin importarme si eso me "quitará su aprobación". Por otro lado, trato de no juzgar al escuchar lo que alguien más dice. Para ser franco, lo último me parece imposible por lo que se reduce a no expresar un juicio negativo. La primera parte también es difícil. A veces es evidente que tu comentario no es bien recibido y quisieras no haberlo dicho pero ya sucedió.

Hoy hablo de esto porque ya comienzo a ver en facebook los videos e imágenes sobre la reforma energética y creo que será un tema muy popular (aunque no tanto como las elecciones pasadas pues siento que de esto la gente sabe aún menos).

He leído la opinión, acerca de la reforma, de personas que respeto mucho y quiero ser optimista al respecto. Sin embargo, aún después de leer casi toda la información de la página de la presidencia, no sé qué pensar.

En fin, esta entrada no se trata de defender la reforma ni de atacarla. Ni siquiera quiero exponer mi punto de vista porque no tengo uno. En realidad lo que me gustaría es que antes de que empiecen con la difusión de los videos que andan circulando por ahí, le den una visitada a la página y se informen al respecto. Ahí pueden descargar la iniciativa completa, una explicación de ella e incluso un resumen de la explicación.

Lo que quiero es que, antes de andar compartiendo la opinión de alguien más, tengan la oportunidad de crearse la propia y compartirla. Que cuando vayan a compartir lo que otro piensa estén seguros de que es una opinión informada y confiable. Por último, que respetemos a los que tengan ideas distintas a las nuestras y que seamos capaces de debatir.

sábado, 17 de agosto de 2013

Sábado de copiarle los títulos a Escribesaurio

Conozco a la mente maestra detrás de Escribesaurio desde hace un par de años. Primero fue mi entrenador en la olimpiada de matemáticas, luego fuimos compañeros de clases y hasta nos hicimos amigos de una manera un poco rara.
Aunque llevábamos ya un par de semestres en la misma escuela, habíamos llevado juntos un par de materias y jugábamos en el mismo equipo de fútbol, en realidad nos volvimos más cercanos hasta que tuvimos una peda juntos.
Ese día yo estaba solo en mi casa. Había cancelado mis planes con una amiga porque no tenía ánimos de nada, así que sólo estaba enfrente de mi computadora, perdiendo el tiempo. Fue bastante raro para mí pero él me escribió en facebook diciendo que había una caguama con mi nombre en su casa. Aunque no tenía ganas de hacer nada, había estado esperando una oportunidad para entrar a su círculo de amigos y ésta parecía ser esa oportunidad.
Yo había estado en su casa alguna vez pero no estaba seguro de cómo llegar. Además era de noche y recordaba que su callejón no era precisamente seguro. De todos modos salí de mi casa esperando poder encontrar la suya sin ser asaltado o algo. Cuando llegué, efectivamente había una caguama con mi nombre.
No dejaba de parecerme rara la invitación pero no me importó y comencé a beber cerveza. Fue un poco incómodo antes de estar ebrio porque sólo estaban él, Luis (otro amigo de la facultad que en realidad estaba estudiando para su examen al día siguiente) y Felipe (un amigo de él que jugaba en nuestro equipo de fútbol pero a quien yo no conocía en realidad). Por suerte, la razón de la invitación fue revelada y Luis me pidió ayuda en unos problemas de matemáticas, salvándome por un momento de mi incomodidad. Traté de ser útil pero recuerdo que ninguno de los problemas me salió.
Después de mi fracaso ayudando a Luis, nos pusimos a beber. Cuando dejé de sentirme incómodo (luego de algunas cervezas) la pasamos muy bien oyendo música y hablando. Yo estaba más bien escuchando lo que hablaban él y Felipe, pero estaba bien. Me divertí.
Regresé a su casa a beber un par de veces en los siguientes fines de semana. Hablábamos de cosas sin importancia y casi siempre hasta que estábamos pedos. No hacíamos nada los domingos recuperándonos de la cruda. Yo me la pasaba muy bien.
Después de eso, comenzamos a pasar más tiempo juntos y ahora somos buenos amigos. Tenemos lo que los expertos llaman un "vínculo de alcohol".

Yo leía su blog antes de esa peda y, aunque no lo leo desde que lo comenzó, creo que he leído cada entrada que ha publicado. Me han gustado casi todas pero tengo un par de favoritas. Son las que leí al principio y creo que son la razón de que me considere un fan de Escribesaurio. Me gusta la manera en que escribe y las cosas de las que escribe.

Hasta tengo mi playera y le hago publicidad.
Incapaz de escribir algo tan bueno, dejo los links a algunas de mis entradas favoritas para que ustedes también puedan disfrutar de su blog: 

martes, 13 de agosto de 2013

Disciplina

En los últimos meses he leído un par de libros desos de "autoayuda" que les dicen. Aunque nunca me han gustado estos libros, pues siento que todos tratan de lo mismo, he leído con bastante atención. Trato de ser receptivo con las cosas que leo y no burlarme como solía hacer.
Particularmente ha llamado mi atención lo que está detrás de la forma en que escriben los autores de estos libros y, en algunos casos, las cosas de lo que escriben. Un tema que me parece muy interesante es el de la programación neurolingüística (PNL). Aún no sé bien qué es o qué estudia. Sin embargo, las cosas que he leído sobre esto me hacen pensar en los mantras.
Según Wikipedia, los mantras nos ayudan a proteger la mente de ciclos improductivos (la verdad es que tampoco entiendo lo que es un mantra). Lo que entiendo de los mantras es que son como palabras o frases que dices y que te dan paz o serenidad o algo así. Por otro lado, en la PNL hay algo a lo que le llaman anclaje. El anclaje consiste en identificar un estado emocional y asociarle algo, por ejemplo una palabra. Luego, al recordar la palabra uno es capaz de experimentar otra vez el estado emocional.
Así, en teoría, uno podría sentirse feliz con sólo pensar en una palabra. La verdad es que me gusta sentirme feliz porque tengo una razón para estarlo. Por otro lado, cada que no me quiero levantar en las mañanas basta con recordar la palabra "disciplina" y entonces sé que debo levantarme y hacer lo que tengo que hacer.

viernes, 9 de agosto de 2013

Cabeza fría

Siempre he querido ser el tipo de persona que no se altera cuando recibe noticias que no le gustan. Mantener la calma, analizar la situación y después actuar de la manera más conveniente. Siempre he creído que es la manera de llevar mejor los problemas. La mayoría de mis héroes poseen esta cualidad.
Es difícil hacer de esto una característica propia. Es inevitable para mí el estremecimiento de mi cuerpo al recibir noticias impactantes. No sólo las malas, sino también las buenas nuevas.
Por supuesto que esto pasa por un filtro que sólo depende de mí. Y es que por ejemplo, que me dijeran que mi abuelo había muerto no me causó ningún tipo de emoción porque en realidad no conocía bien al hombre. Por otro lado, saber que México no tendría medallas de oro en la IMO este año, me produjo esa sensación en el estomago que debió haberme causado la noticia de la muerte de mi abuelo.
Sé que hay gente que piensa que esta actitud de serenidad ante los problemas podría no ser buena. Supongo que el argumento principal sería algo acerca de que no es bueno reprimir los sentimientos. Estoy de acuerdo en eso. No reprimo mis sentimientos (la mayoría de las veces) simplemente trato de decidir una mejor manera de dejarlos salir.
Y es que de nada me sirve ponerme a gritarle como loco al estúpido que me acaba de decepcionar. En nada me ayuda el "sacar todo ese coraje" que le dicen. Aunque lo primero que haya pensado hacer sea deshacerle la cabeza a golpes, de nada me serviría porque así no se arreglan las cosas a mi favor. Sólo las empeoraría.
Prefiero imaginar que sí le destrozo la cabeza, eso me basta para deshacerme del coraje. Una vez que me calme trataré de hablar, encontrar las causas del problema y solucionarlo... si es posible.

martes, 6 de agosto de 2013

Terapia de redes sociales.

Cuando abrí mi cuenta en facebook no le encontraba mucho chiste, así que no la usaba más que para contestar los tests que estaban muy de moda hace algunos años. Después descubrí los "likes" y comencé a usarla mucho más. En algún momento abrí una cuenta en tuíter que por un largo tiempo sólo usé para leer chistes de mi tuitero favorito: @noseasmamador. Luego, descubrí el botón de interacciones donde te dicen quién te ha dado Fav y Retuit y comencé a tuitear.
Por un tiempo publicaba todo lo que se me ocurría. Siempre buscando algún Fav, Retuit, Like o algo parecido. Tenía siempre abiertas mis redes sociales esperando notificaciones que me dijeran que alguien me había leído. Por suerte conocí Klout.
Klout te dice, asignándote un número entre uno y cien, el nivel de influencia que ejerces con tus redes sociales. Ahora, en lugar de preocuparme por cuántos Retuits y Favs tenía, sólo me preocupaba por el numerito que Klout me daba y por la actividad que registraba.
El número ese me tenía muy obsesionado y terminé por cerrar mi cuenta de Klout hace un par de semanas. También cerré mis cuentas de tumblr, tuíter y otras redes sociales que terminaron por aburrirme.
Mi comportamiento con las redes sociales me hizo pensar en lo mucho que me obsesiono con tener un resultado. Cuando tengo un nuevo proyecto, una de las cosas que termina por desmotivarme es que no veo que mi esfuerzo esté dando frutos. La mayoría de las veces no es que esté trabajando en vano sino que soy el tipo de persona que espera tener un six pack perfecto después de haber hecho cincuenta abdominales.
En los últimos cuatro meses he comenzado algunas nuevas actividades. Por supuesto que con cada una de ellas persigo un objetivo. Sin embargo, trato de disfrutar mis actividades de modo que no las haga por el beneficio que pueda obtener de ellas sino porque me gusta hacerlas.
Los objetivos siguen estando todo el tiempo en mi cabeza., son lo que me motiva a seguir adelante. Esta vez, por otro lado, no me siento vencido si los avances que logro parecen pocos. Me gusta pensar que con algo más de paciencia, y otras cincuenta abdominales, mi six pack se empezará a notar. Y cuando eso no funcione, pensaré lo mismo al día siguiente. Y al día siguiente.

domingo, 4 de agosto de 2013

Inicio de semestre.

Siempre me ha gustado el inicio del ciclo escolar. Está lleno de esperanza y buenos deseos, como la navidad. Me siento lleno de energía y confío que será un semestre grandioso. Comienzo con todos los buenos hábitos que pueda: limpio mi cuarto, despejo mi escritorio, tomo notas de todas las clases.
Muchos pensamientos llegan a mi cabeza: este semestre sí haré todas las tareas, asistiré a todas las clases, haré más ejercicio, aprovecharé mejor mi tiempo... es lo que pienso cada semestre.
Nunca llego al final tan optimista como en el inicio. Empiezas a hacer excepciones: sólo hoy no iré a la escuela porque de verdad estoy muy cansado, hoy no me levanto a correr porque tengo mucho sueño, esta tarea está muy patarata mejor no la hago... La cosa es que una vez que decides fallarte por primera vez, se vuelve más fácil hacerlo. La esperanza del inicio comienza a desvanecerse. Hacer todas las tareas ya no se siente tan bien porque de todos modos ya te falta una. Vuelves a a faltar a clases porque no vas a entender por haber faltado a la otra clase, mejor lo leo después en el libro. Después de la primer falta de disciplina se pierde todo.
Las excepciones son malas cuando se trata de disciplina, por eso es mejor no hacerlas. Hay que levantarse hoy con la misma energía que ayer, como si el semestre estuviera empezando otra vez.