Facebook nos da la oportunidad de mirar a nuestro pasado. Es como la idea de enterrar algo y sacarlo 50 años después. Uno puede echar un vistazo a lo que era nuestra vida entonces y recordar, reír, llorar, sentir nostalgia y vergüenza.
Viendo un poco en mi perfil me queda muy claro que no pensaba en esto hace un par de años. Hoy pude ver cómo me transformaba poco a poco, a la par con mis amigos y a velocidades distintas, en la persona que hoy se queja de los que no escriben bien. Vi cómo cambiaron mis opiniones en algunos temas, algunas veces de modo muy drástico y otras de manera paulatina. Pude ver cómo cambió mi relación con las personas, mi interés en algunas. Vi cómo hice nuevas amistades y me olvidé de otras y en algunos casos eran la misma persona.
No es la primera vez que lo hago pero es la primera vez que le pongo tanta atención. Me avergüenzan algunas cosas, extraño muchas y otras sólo reconozco que están en el pasado. Mirando hacia atrás con nueva perspectiva me hace pensar en cosas que no veía entonces. Pienso en que tal vez le gustaba a la niña que me gustaba, que no debí ser tan malo con unos ni tan bueno con otros. Pienso en que las cosas pudieron haber sido distintas y pienso que le debo una disculpa a muchas personas.
Principalmente pienso que me debo una disculpa a mi viejo yo, que jamás debí haber permitido que las cosas tomaran la forma que tomaron en casi todos los aspectos. Miro tres años atrás y el sentimiento que predomina es enojo ahora transformado en vergüenza. Pienso en lo que ocurrió después, en las personas que conocí, con las que decidí quedarme hasta ahora. Entonces pienso sólo en gratitud, en cómo soy lo que soy gracias a ellos.
Si continúo mirando y llego al presente, ya sé lo que pasará. Voy a llegar a ti y ya sé lo que voy a sentir. Creo que ahora inicia otra parte de mi vida y ya sé gracias a quién.