Preparar palomitas de microondas es ligeramente más difícil de lo que parece. Muchos piensan que sólo se trata de meter las palomitas, programar el tiempo y esperar. Aunque en cierto sentido tienen razón, la dificultad de esta tarea es subestimada. Para preparar buenas palomitas es necesario tener un conocimiento previo, elegir el tiempo adecuado y, finalmente, esperar con paciencia a que salgan del horno.
Todos los hornos son diferentes y calientan a distintas velocidades. Conocer el funcionamiento del horno antes de meter las palomitas nos da una mayor seguridad de que las cosas saldrán bien. No sólo el conocimiento del horno es importante, la buena técnica de preparación depende también del tipo de palomitas que se preparan y de la marca de éstas. Así, uno tiene que conocer el funcionamiento de su horno con cada tipo de palomitas para que, en cada ocasión, el proceso sea un éxito.
La importancia del conocimiento previo radica, en parte,en la correcta elección del tiempo de preparación. Aunque algunos hornos tienen la opción "Palomitas", este podría no ser un tiempo apropiado pues, como ya mencioné, el buen funcionamiento depende también del tipo y marca de las palomitas. Después de varios intentos de preparar palomitas uno aprende cuál es el tiempo adecuado de preparación y, en realidad, esa es la única manera en que uno tiene un verdadero conocimiento de su horno. Es la única manera en que se puede hacer siempre una elección correcta del tiempo.
La parte de esperar es también muy complicada. Una vez que uno mete las palomitas, programa el tiempo y oprime el botón de "Iniciar", se debe esperar a que las cosas salgan bien y ser paciente para no arruinar el trabajo que ya se ha hecho. En esta parte vuelve a ser importante el conocimiento previo puesto que, en ocasiones, podemos desesperarnos al no escuchar pronto la explosión del maíz. Sin embargo, si uno conoce su horno, la ansiedad disminuye pues se sabe que para obtener las palomitas deseadas sólo hay que esperar.
La mayoría de las personas cree que el placer de las palomitas está sólo en comerlas cuando están listas. Yo, por otro lado, disfruto ver por la ventana cuando se están preparando. Cada vez que hago palomitas me quedo junto al horno a verlas girar, disfruto al escuchar el sonido que producen, al percibir el aroma que liberan y, cuando veo la bolsa inflarse, me alegro pues puedo ver el resultado del trabajo que realicé. Finalmente, cuando mis palomitas están listas, sólo me queda disfrutar de otro éxito o aprender de otro intento.
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