lunes, 16 de septiembre de 2013

Mis playeras de Olimpiada

Mis playeras de Olimpiada son como mis alhajas. Las guardo como si fueran un tesoro, porque lo son para mí, y únicamente las uso en ocasiones especiales. Además de las playeras, guardo los gafetes y los exámenes de cada Olimpiada en la que participé. Por alguna razón significan, para mí, un mayor valor que los reconocimientos que he obtenido en estos concursos. Tienen más valor incluso que los escasos premios materiales que recibí.

Mi única explicación para esto es que las playeras me identifican como parte de un equipo. Me recuerdan los lugares que visité, los momentos que viví y a las personas con las que estaba.


Cada playera representa para mí una experiencia única: un par de meses de trabajo, seis exámenes selectivos, un viaje, un lugar, un hotel, la deliciosa comida gratis, la ansiedad y el nerviosismo antes de entrar al examen, 9 horas de examen, la frustración o el alivio al salir, el miedo al ver a los demás tan confiados, un par de paseos, personas que conocí y que jamás volveré a ver, el nerviosismo antes de los resultados, la dulce y merecida victoria o la amargura de la derrota, la tristeza de tener que decir adiós, la alegría de que haya sucedido, la esperanza de poder regresar el año que viene.

Cada playera es una memoria y espero poder coleccionarlas por un par de años más.

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