martes, 31 de diciembre de 2013

Año nuevo

Los rituales de fin e inicio de año siempre me han parecido entretenidos. Están los más populares como las doce uvas o los calzones rojos y amarillo. Hay otros quizá menos conocidos como sacar las maletas o regar el patio. Sin embargo, lo que me parece más curioso es la idea que tienen muchas personas de que el modo en que inicien el año será determinante para el cómo vivan el resto.

Personalmente no creo que un momento tan corto determine un periodo tan largo de tiempo y, en ese sentido, considero que es demasiada la importancia que se le da al inicio del año. No quiero caer, sin embargo, en la apatía y la amargura y decir que éste es un día como cualquier otro. Definitivamente no lo es. Pocas fechas son capaces de reunir y unir a las familias como ésta. Creo que es importante porque nosotros hacemos que sea una fecha especial con nuestra convivencia con los demás.

Ésta noche cenaré con mi familia y pasaremos un buen rato. Quizá coma mis uvas y brinde con sidra. Abrazaré a los que estén conmigo cuando suenen las doce campanadas y aunque no estemos juntos al inicio, no significa que así será todo el año. De hecho, creo que no habrá algo que nos separe.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Cercanía virtual

Me sorprende la falsa sensación de cercanía y contacto con la gente que me produce el internet. Hace no mucho había ocasiones en que creía haber hablado con algunas personas acerca de un tema cuando en realidad lo había leído en alguna red social. Había cosas que daba por hecho que todos sabían de mí porque lo había compartido en facebook o lo había tuiteado. Incluso esperaba que las personas supieran cómo me sentía en base a mi actividad en estas redes.

Se supone que hay ventajas en esto. Puedo estar en contacto con mis amigos y familiares que viven lejos. Se supone que internet reduce, de algún modo, la distancia con mis seres queridos. Se supone que nos mantiene conectados sin importar dónde estemos. 

Quizá soy de esos a los que nada les parece pero creo que esta cercanía virtual empeora la situación. En el pasado podía olvidarme de las personas que no tenía cerca. Estar al tanto de lo que pasa en sus vidas es, en muchos casos, tan solo un constante recordatorio de que no estoy con ellos. Se me presentan imágenes de momentos que no podemos compartir. Sólo me hace extrañarlos más.

Por el momento debo contentarme con la certeza de que pronto nos volveremos a ver.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Cuando sea grande

Pensar en mi futuro es algo que hago con cierta frecuencia y siempre me hace sentir raro. Es una combinación entre esperanza y miedo. Mayormente es pura incertidumbre pero hay otras cosas que no puedo describir del todo. Casi siempre considero un sólo aspecto de mi vida, aquel en el que esté más concentrado en ese momento.

Creo que estas reflexiones me han acompañado desde que soy un niño. Recuerdo que estando en el kínder, por ejemplo, me visualizaba como un abogado. Vestiría siempre de traje y una gabardina encima, cargando mi portafolio de piel al trabajo, que no sabía en qué consistía. Esas imágenes me hacían sentir bien, como si tuviera ya clara mi meta. 

Entonces venía la otra parte. Mi madre me había dicho que para lograr lo que quería tenía que esforzarme mucho. Me sentía entonces temeroso de que mis planes se frustraran. Sentía miedo de no entrar en la mejor preparatoria, de no tener dinero y tener que trabajar en lugar de ir a la universidad, de no conseguir los apoyos que me ayudarían a alcanzar mi meta o que no fuera suficientemente bueno para estudiar.

Esa es la primera vez que recuerdo haber pensado en algo así. Después vinieron otras. Cuando quise ser médico, arquitecto, economista, publicista, físico y otros más. Quince años han pasado desde entonces y aún tengo esas visiones. Todavía veo hacia adelante en el tiempo y por un momento estoy seguro de qué es lo que estaré haciendo. Todavía siento miedo de no lograr mis objetivos, de no ser lo suficientemente bueno, de no tomar las decisiones correctas.

A veces siento que debería deshacerme de estos temores. Creo que es mejor conservarlos para que me ayuden a tener en mente que debo seguir esforzándome para alcanzar mi meta.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Proyectos de microondas

Preparar palomitas de microondas es ligeramente más difícil de lo que parece. Muchos piensan que sólo se trata de meter las palomitas, programar el tiempo y esperar. Aunque en cierto sentido tienen razón, la dificultad de esta tarea es subestimada. Para preparar buenas palomitas es necesario tener un conocimiento previo, elegir el tiempo adecuado y, finalmente, esperar con paciencia a que salgan del horno.

Todos los hornos son diferentes y calientan a distintas velocidades. Conocer el funcionamiento del horno antes de meter las palomitas nos da una mayor seguridad de que las cosas saldrán bien. No sólo el conocimiento del horno es importante, la buena técnica de preparación depende también del tipo de palomitas que se preparan y de la marca de éstas. Así, uno tiene que conocer el funcionamiento de su horno con cada tipo de palomitas para que, en cada ocasión, el proceso sea un éxito.

La importancia del conocimiento previo radica, en parte,en la correcta elección del tiempo de preparación. Aunque algunos hornos tienen la opción "Palomitas", este podría no ser un tiempo apropiado pues, como ya mencioné, el buen funcionamiento depende también del tipo y marca de las palomitas. Después de varios intentos de preparar palomitas uno aprende cuál es el tiempo adecuado de preparación y, en realidad, esa es la única manera en que uno tiene un verdadero conocimiento de su horno. Es la única manera en que se puede hacer siempre una elección correcta del tiempo.

La parte de esperar es también muy complicada. Una vez que uno mete las palomitas, programa el tiempo y oprime el botón de "Iniciar", se debe esperar a que las cosas salgan bien y ser paciente para no arruinar el trabajo que ya se ha hecho. En esta parte vuelve a ser importante el conocimiento previo puesto que, en ocasiones, podemos desesperarnos al no escuchar pronto la explosión del maíz. Sin embargo, si uno conoce su horno, la ansiedad disminuye pues se sabe que para obtener las palomitas deseadas sólo hay que esperar.

La mayoría de las personas cree que el placer de las palomitas está sólo en comerlas cuando están listas. Yo, por otro lado, disfruto ver por la ventana cuando se están preparando. Cada vez que hago palomitas me quedo junto al horno a verlas girar, disfruto al escuchar el sonido que producen, al percibir el aroma que liberan y, cuando veo la bolsa inflarse, me alegro pues puedo ver el resultado del trabajo que realicé. Finalmente, cuando mis palomitas están listas, sólo me queda disfrutar de otro éxito o aprender de otro intento.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Mala buena memoria

En el capítulo "You must remember this" de Dr. House podemos ver la historia de una mujer que tiene una memoria perfecta. Debido a esto, ella es incapaz de perdonar pues recuerda todas las cosas malas que alguien le ha hecho. Chase dice que ella lleva registro de todo lo bueno y lo malo que le han hecho y House dice que su memoria perfecta le da una visión pura y objetiva de sus relaciones pues puede sumar todo lo bueno y lo malo y decidir qué tiene más valor.

Llevar la cuenta en una relación personal  no puede ser bueno. Uno suele recordar con más facilidad las cosas que le causan más impacto y es común que éstas sean las cosas que nos hacen sentir mal. En la vida diaria los detalles pequeños pueden no sumar porque pueden parecer ordinarios.

Las relaciones, en mi opinión, no pueden ser valoradas basándose en un puñado de momentos significativos. Es más importante notar que diariamente se haga un esfuerzo para que la relación sea buena, que se dé en armonía y que vaya por el camino que ambas partes desean. Así, no importan los defectos y las fallas que encontremos ocasionalmente en los demás mientras seamos capaces de seguir trabajando en el progreso de la relación.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Fin de temporada

El final del semestre me recuerda a los finales de temporada de las series de televisión. Uno siempre queda intrigado con qué es lo que pasará en la siguiente y no puede esperar a que comience. En esto último es algo diferente. Aunque me emociona mucho el próximo semestre, creo que puedo descansar un tiempo de todo esto de la escuela y esperar paciente a que llegue la próxima temporada.

Algo que no me gusta de los descansos entre cada temporada es que uno extraña a los personajes. Si estás muy metido en la historia, la espera para el nuevo comienzo es eterna y extrañas a los personajes tanto como podrías extrañar a personas reales. En fin, durante el descanso hay que aprovechar para pasar tiempo con la familia, conocer a los nuevos miembros, dar y recibir regalos y todas esa cosas propias de esta época.

En mi historia hay personajes de los cuáles no quisiera descansar ni un sólo momento, que extraño desde el momento en que se van y que quiero volver a ver de inmediato. Por suerte existen los avances y los especiales navideños.