sábado, 5 de octubre de 2013

Héroes del Olimpo Matemático

Hace aproximadamente nueve años que participé por primera vez en una Olimpiada de Matemáticas. Recuerdo haber llegado a un colegio lleno de estudiantes de secundaria de todo el municipio. Me sentía un poco intimidado porque yo era de los más jóvenes ahí y porque los otros parecían conocerse entre sí, sentía que tenían mucha experiencia.

En mi primer año de participante conocí a los que serían mis primeros entrenadores en estos concursos. Las primeras sesiones no entendía mucho de lo que decían y me sentía muy inseguro porque había gente que parecía no tener ningún problema comprendiendo. Pasando las eliminatorias con mucha dificultad, finalmente fui eliminado en la etapa estatal.

No puedo decir, sin embargo, que ese año no gané nada. A pesar de que comprendí muy poco de lo que quisieron enseñarme, el primer año gané entusiasmo por estas competencias. Me gustaba el momento de los entrenamientos en que debíamos resolver problemas. Éste era el momento en que el entrenador se ponía a platicar con los competidores que conocía de años pasados. Hablaban del evento nacional, mencionaban nombres que yo no conocía pero sabía que eran de gente muy talentosa. Hablaban de otras olimpiadas, de competencias internacionales, de lo bien que le estaba yendo a los ex-olímpicos. Yo escuchaba con mucha atención. Sentía que contaban historias de héroes, leyendas acerca de personas con talento inimaginable. Yo era como un mortal aprendiendo sobre dioses.

Escuchar sobre todo eso me llevó a entrenarme más. No dejo de pensar que mi primer gran éxito fue más bien un feliz accidente y, no obstante, me alegra que sucediera pues me dio la oportunidad de en verdad mejorar. En los años siguientes seguí escuchando historias sobre grandes competidores pero me encargué también de escribir la propia. Con el tiempo y con mucho esfuerzo comencé a mejorar, y a avanzar más etapas en los concursos. Llegué a conocer a algunos héroes de los que antes sólo escuchaba. Recibí clases de algunos de ellos, competí contra algunos otros e incluso fui testigo de cómo fueron naciendo otros.

Nueve años después sigo participando en Olimpiadas de matemáticas. Me tomó mucho tiempo pero logré competir también en olimpiadas internacionales. A mi ritmo, lento, he logrado ir escribiendo mi propia leyenda. Mi historia aún no termina y espero que este mes pueda agregar un examen más a mi colección, un gafete, una playera y, sobre todo, espero que pueda agregar un triunfo más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario