Las caricaturas que veía de niño me hacían creer que era posible imaginar cosas al grado de creerlas verdad. Sentir que estabas en un lugar diferente y que podías moldearlo a tu antojo. Como imaginar los ríos de lava que debía evitar brincando por los sillones.
Nunca pude lograr imaginar algo así. No veía castillos ni imaginaba que vivía entre animales salvajes. Nunca estuve en las ruinas de una civilización ni encontré los tesoros perdidos. Creía que tenía algo roto, que los otros niños sí podían hacerlo.
Algunos años más tarde sí soy capaz de imaginar cosas y creer que son verdad pero no es divertido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario