Tengo la idea de que hubo un tiempo en que mi papá fumaba un montón. Recuerdo que fumaba faros y que a mí me gustaba el sabor del papel. Tengo una imagen en mi cabeza de él, sentado en un sillón de la casa, fumándose un cigarro. Esa vez mi hermana se acercó y le pidió que ya no volviera a fumar; desde entonces no lo ha hecho. Sin parches y sin terapias, lo único que se necesitó fue una petición de mi hermana. No sé qué tan pequeño era yo y no estoy seguro de si todo lo que creo recordar es cierto o si he inventado la historia en algún momento.
Cuando crecí un poco y pensaba en esto me parecía algo así como una hazaña. En la tele veía que dejar de fumar requería mucho esfuerzo, que siempre estabas de malas y que sólo se lograba con ayuda. Entonces veía a mi papá como poseedor de una voluntad inquebrantable, dueño de sí mismo y capaz de hacer cualquier cosa con sólo proponérselo.
No sé desde cuando, pero la voluntad me parece una de las características más deseables en mí. He logrado dominarme un muchas cosas pero sigo deseando ser como el hombre de acero que imaginaba en mi papá. La verdad es que no tengo intención de dejar de fumar definitivamente pero tengo algunas otras cosas en mente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario